¿Por qué?
Porque los estudiantes están desmotivados con actividades competitivas y necesitan experiencias más lúdicas, inclusivas y significativas.
¿Para qué?
Para fomentar la participación, mejorar la convivencia, desarrollar habilidades motrices y promover el disfrute del movimiento.
¿Cómo?
Mediante juegos cooperativos como “el puente humano”, “misiones por equipos”, circuitos por estaciones y retos colaborativos sin eliminación.
¿Cuándo?
Durante la clase semanal de Educación Física, incorporando pequeñas actividades también en recreos o momentos libres.
¿Dónde?
En los espacios escolares disponibles: patio, cancha o espacios abiertos del entorno rural.
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